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Elzaburu vuelve a apostar por la innovación como asesor en IP & TI del Premio everis 2019

El pasado 28 de noviembre, Fundación everis celebró la gala de entrega de los Global everis Awards 2019, premios a la innovación y al emprendimiento tecnológico en los que han participado los ganadores de la versión nacional del premio en 10 países de Europa y Latinoamérica.

Elzaburu, despacho especializado en la protección de intangibles más antiguo y prestigioso de España, ha colaborado en este premio organizado por la Fundación everis, en calidad de asesores IP & TI de los seis finalistas españoles y los diez finalistas internacionales, como parte de la continua apuesta por la innovación.

El navarro Juan Abascal, representante español, ha sido el emprendedor ganador con su proyecto WasherCapTM. Asimismo, compitió junto a otros proyectos como un dispositivo cerebral para recuperar la movilidad en las manos después de un ictus; un revestimiento inteligente para prevenir el colapso de edificios durante un sismo o un sistema para eliminar los patógenos del agua sin utilizar procesos químicos.

Juan Abascal, ganador del Premio everis España 2019 dotado de 30.000 euros, recibió además 60.000 euros como ganador internacional, así como una mentoría por parte de un equipo formado por especialistas del grupo everis.

Colaboración del despacho Elzaburu 

En base a esta colaboración, Elzaburu aportó, entre otras ventajas, la mentorización de los seis finalistas españoles y una evaluación de los méritos desde la perspectiva de la Propiedad Industrial e Intelectual de estos seis proyectos finalistas de la competición española, para ayudar al jurado a conocer el grado de innovación del producto o servicio, la robustez de la barrera de entrada del sector donde se realice el desarrollo de negocio y comercialización, así como el alcance de la protección de la Propiedad Industrial e Intelectual.

Asimismo, la firma realizó un workshop de inmersión en Propiedad Industrial e Intelectual y Tecnologías de la Información a los 10 finalistas internacionales, a cargo de la experta Alba María López, asociado y parte del Área Legal del despacho. Estas reuniones vis a vis con las delegaciones diplomáticas de sus respectivos países han servido para explorar posibilidades de expansión internacional.

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España, en el puesto 3º del top ten de retenciones aduaneras de productos falsificados en la UE en 2018

La innovación y la creatividad son los motores de nuestra economía. Por lo tanto, es importante proporcionar a los titulares de esos derechos la certeza de que sus invenciones estarán debidamente protegidas. La competitividad de las empresas europeas depende de ello.

La observancia de los derechos de propiedad intelectual e industrial por parte de las aduanas europeas es una prioridad para la Comisión Europea y para los Estados miembros.

El pasado 24 de septiembre la Comisión Europea publicó el “Report on the EU customs enforcement of intellectual property rights: Results at the EU border 2018”. En el mismo se muestra que el número de interceptaciones de mercancías falsificadas que se importan en la UE ha aumentado en 2018 debido a la gran cantidad de pequeños paquetes en el tráfico urgente y postal. Las cifras de retenciones de estos envíos aumentaron de 57.433 en 2017 a 69.354 en 2018, aunque la cantidad total de artículos retenidos (casi 27 millones en 2018, con un valor de marcado de casi 740 millones de euros) disminuyó  un 15% en comparación con 2017.

Las principales categorías de artículos detenidos eran cigarrillos, que representaban el 15% de la cantidad total de artículos detenidos. Le siguieron juguetes (14%), material de embalaje (9%), etiquetas y pegatinas (9%) y ropa (8%). Productos de uso diario en el hogar, como artículos para el cuidado del cuerpo, medicamentos, juguetes y electrodomésticos, representaron casi el 37% del número total de artículos detenidos.

China siguió siendo el principal país de origen de las mercancías infractoras de los derechos de propiedad intelectual. Macedonia del Norte era la principal procedencia de las bebidas alcohólicas falsificadas. Turquía fue la principal fuente de otras bebidas, perfumes y cosméticos. Las aduanas de la UE detectaron un gran número de relojes falsos, teléfonos móviles y accesorios, cartuchos de tinta y tóner, CDs/DVDs, etiquetas, tags y pegatinas de Hong Kong, China. El principal origen de equipos informáticos era India, Camboya para los cigarrillos y Bosnia y Herzegovina para el material de embalaje.

El número de casos de retenciones por transporte aéreo y marítimo se han reducido, mientras que aumentaron los casos de retenciones de envíos por mensajería y correo postal, sumando estos últimos el 84% del número total de casos, siendo principalmente artículos de consumo comprados a través del comercio electrónico. Por el número de productos retenidos en función del medio utilizado, el trasporte marítimo sigue ocupando el primer lugar (54,29%).

En el top ten de países europeos, que representan el 90 % del número total de casos de retenciones, España ocupa el tercer puesto, con un total de 3.934 casos en 2018 frente a 3.740 casos en 2017 (+ 5%). Sin embargo, en el ranking de productos retenidos, España ocupa el puesto 11º, con 1.305.972 productos retenidos en 2018 frente a 1.776.405 productos en 2017 (- 26%), prácticamente empatando con Bélgica en el puesto 10º con 1.307.944 productos. Por lo tanto, España entraría en el grupo de los 4 países del top ten que lideran las retenciones en la UE por número de casos y de productos.

Para España constituirá un gran reto seguir en el puesto de liderazgo que ocupa en el top ten de la UE en materia de retenciones aduaneras en defensa de los derechos de propiedad intelectual e industrial.

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La importancia de la propiedad industrial e intelectual en el éxito empresarial

Un nuevo invento, una mejora técnica en un proceso o producto o un modelo de utilidad son algunos ejemplos de los que se conoce como propiedad industrial. Su registro supone la obtención de un monopolio legal, por un período de tiempo y el control de su uso. Estos bienes intangibles pueden ser el máximo patrimonio de una empresa.

Este verano he tenido una conversación muy divertida con mis hijos, de 11 y 8 años, sobre tecnología. Su edad hace que sean nativos digitales y, por lo tanto, que no tengan experiencia vital sobre un mundo sin móviles y sin internet.

Me miraban con incredulidad cuando les explicaba que antes en las calles había pequeñas casetas acristaladas con teléfonos en su interior porque nadie llevaba un teléfono consigo. O que, si querías enviar un mensaje a alguien, escribías una carta que tardaba días en llegar, o que los televisores no tenían color y, mucho menos, mando a distancia. Fue un momento mágico.

Inevitablemente, también saca una sonrisa comprobar qué pensaban nuestros abuelos sobre lo que sería el futuro. Y cómo, por lo general, la mayoría de las películas se alejan bastante de lo que finalmente fue ese futuro, que no es sino nuestro presente. Baste como ejemplo, comprobar que en Regreso al Futuro 2, en el futuro que imaginaron Robert Zemeckis y Bob Gale (sus guionistas), hay coches voladores en 2015, pero ni un solo móvil.

Verificas, en suma, cómo hemos evolucionado a una velocidad sin precedentes en el último siglo. Y también compruebas que esa evolución no siempre lleva a donde habías imaginado.

¿Cómo pueden las empresas tomar decisiones en este contexto? ¿Cómo invertir? ¿Cómo proteger sus inversiones? ¿Cómo predecir lo impredecible?

La legislación ofrece un amplio abanico de posibilidades para la protección de bienes inmateriales.

Así, quien inventa algo nuevo lo puede patentar, quien diseña una mejora técnica sobre un proceso o producto ya existente puede registrarlo como modelo de utilidad y así sucesivamente con las marcas, las denominaciones de origen, etcétera. Todo este bloque es el genéricamente conocido como propiedad industrial y requiere, para nacer, su registro. El registro supone la obtención de un monopolio legal, por un período dado, para el control del uso del intangible en cuestión.

Hay intangibles que valen millones y que son el máximo patrimonio de una empresa (marcas como Coca-cola, Apple, y El Corte Inglés, entre muchísimas otras).

La fabricación de un teléfono móvil puede incluir innovaciones protegidas contenidas en unas 2.000 patentes (el USB, el Wi-fi, el 4G, el Bluetooth entre ellas). Sin esto, simplemente no es posible crear hoy día un teléfono móvil que se pueda comercializar. Y aproximadamente el 25% del precio de venta del aparato en cuestión irá destinado al pago por el uso de esas patentes. Los bienes intangibles mueven el mundo.

Y aunque seguramente el ideal de un empresario sería registrarlo todo, esto no siempre es posible.

En ocasiones, el invento no reúne los requisitos para su protección por vía de registro: el lamentablemente habitual caso de dar a conocer el nuevo invento y luego recurrir al especialista para obtener la patente, descubriendo que ello ya no es posible, por haberse incumplido el requisito exigido de novedad mundial.

En otras, resulta que el nuevo invento, o la ocurrencia para el nombre del nuevo producto, no es tan novedoso y, después de haber dado todos los pasos para el registro, comprobamos que existe un registro previo por algo idéntico o muy similar que frustra nuestras expectativas. Y todo por no salir al mercado con nuestro producto sin registrar y encontrarnos con una demanda.

En ocasiones también existen motivos económicos que frustran el registro porque sus costes exceden las posibilidades de la empresa en ese momento concreto. Y a veces, ¿por qué no? porque por más innovador que sea el invento, está claro que no tendrá recorrido comercial o le faltan mejoras técnicas y, por lo tanto, no merezca la pena la inversión que requiere su registro o, al menos, no en ese momento.

Además de la propiedad industrial también existe otro bloque igual de importante para la protección de los bienes intangibles: el de la propiedad intelectual. Este otro bloque nace por el mero hecho de la creación y puede funcionar como red última de contención en casos de registros frustrados, reclamaciones o cuando la protección a través de la propiedad industrial o no es posible, o bien no llega a tiempo. Requerirá, eso sí, una esmerada labor de documentación a efectos de prueba.

Con lo que, registrable o no, registrado o no, antes o después, siempre hay que seguir explorando alternativas.

Y si bien es perfectamente comprensible que una start-up que está iniciando su actividad considere la obtención de una marca mundial o de una patente como algo costoso, lo que no puede admitirse es que lo considere algo accesorio o no esencial para su actividad. En el caso de empresas con más recorrido, el desdén por la protección de sus intangibles es algo simplemente imperdonable.

Es fundamental que las empresas planifiquen la política de protección en materia de bienes intangibles prácticamente desde su mismo origen. Considerar e incorporar al plan de trabajo procedimientos específicos que permitan identificar: cuáles son las prioridades de las empresas en función de su actividad, donde y como surge la innovación y la creatividad, si existen secretos empresariales que se deban proteger, cuáles son las alternativas de protección disponible y qué debe hacerse para protegerla (documentarlo, designar un responsable en la organización para la centralización de solicitudes, recurrir al asesor especializado para la valoración del mecanismo de protección más adecuado, entre muchas otras) y, fundamentalmente, formar y concienciar al personal sobre la importancia de esta cuestión.

Una planificación adecuada en este sentido permitirá un uso racional de los recursos, que podrán irse redimensionando según el crecimiento de la empresa, la apertura de nuevas áreas de negocio o la situación coyuntural de cada ejercicio.

Además, se concretará en una sabia inversión: permitirá establecer alertas para saber cuándo y cómo proteger, evitará errores que puedan frustrar la protección, dará control sobre los bienes protegidos (para renovar los registros, ampliarlos, administrar la concesión de licencias a terceros, cobrar royalties, etc.) y creará barreras sólidas ante reclamaciones de terceros.

En un entorno de evolución constante y cada vez más acelerado, estos mecanismos serán, con absoluta seguridad, fuente de riqueza y garantía de viabilidad de la empresa a largo plazo. Una planificación mantenida en el tiempo será una herramienta útil en la toma de decisiones, en la racionalización de la inversión y el diseño del futuro de la empresa. Y así podríamos haber sabido, con años de antelación, que en 2015 iba a ser mejor centrarse en los móviles y descartar los proyectos de coches voladores.

Artículo publicado originalmente en Especial Directivos
Autora: Mabel Klimt
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Reforma a las directivas europeas sobre derechos de autor

El Consejo de la Unión Europea ha aprobado recientemente y luego de un extenso debate, las directivas UE/2019/790 sobre los derechos de autor y derechos afines en el mercado único digital y UE/2019/789 que establece normas sobre el ejercicio de los derechos de autor y derechos afines aplicables a transmisiones en línea de los organismos de radiodifusión, programas de radio y televisión.

 

Estas directivas incluyen modificaciones a la normativa hasta ahora vigente, a fin de adaptar las normas sobre derechos de autor al mundo actual, considerando la evolución tecnológica. El objetivo central de estas reformas es ajustar la legislación necesaria para garantizar una remuneración justa a los titulares de derechos.

Las nuevas directivas se ocupan de cubrir las actuales vías de acceso a obras, como son los servicios de emisión de música en tiempo real, las plataformas de video a la carta, los agregadores de noticias y las plataformas de contenidos cargados por los propios usuarios.

Directiva UE/2019/789, de 17 de abril de 2019

Los avances tecnológicos han creado nuevas formas de difusión de obras. Los organismos de radiodifusión y los operadores de servicios de retransmisión ofrecen múltiples programas y plataformas que comprenden una gran cantidad de obras y otras prestaciones protegidas.

Esta directiva se ha encargado de velar por los intereses de los titulares de derechos y los prestadores de servicios en línea o radiodifusión, con el fin de facilitar la obtención de derechos para la prestación de servicios accesorios en línea, tanto nacionales como de manera transfronteriza.

Asimismo, especifica la aplicación del principio del país de origen y los requisitos que deben cumplir los operadores de servicios de retransmisión para proporcionar seguridad a los titulares de derechos y otorgarles una remuneración justa.

Así, a partir del momento en que dichos organismos fijen el importe de pago, deberán informar a las partes interesadas (a través de las entidades de gestión) todos los aspectos relacionados con el servicio accesorio en línea, es decir, las características del servicio en línea, la disponibilidad de los programas ofrecidos, la audiencia y versiones lingüísticas disponibles.

En caso de que más de una entidad de gestión colectiva gestione los derechos afectados en el territorio del Estado miembro de que se trate, le corresponderá al Estado en cuestión decidir la entidad de gestión que será la encargada de conceder o denegar la autorización. Dichas entidades colectivas deberán llevar un registro adecuado de sus miembros, licencias y el uso de las obras para cumplir con las obligaciones de transparencia que establece la Directiva.

Directiva UE/2019/790, de 17 de abril de 2019

La Directiva UE/2019/790 pretende una armonización de las legislaciones de los Estados miembros sobre derechos de autor y derechos afines con el fin de impedir falseamiento de competencia en el mercado único digital. Asimismo, se plantea fijar criterios generales que le permitan ser una normativa de carácter estable frente a futuras innovaciones, dotando al sistema de seguridad jurídica pero sin limitar el desarrollo tecnológico.

En relación con ámbitos como la investigación, la innovación, la educación y la conservación del patrimonio cultural, la Directiva innova en la aplicación de excepciones y limitaciones con el objeto de lograr un justo equilibrio entre los derechos e intereses de los autores y titulares de derechos y los usuarios. Las excepciones y limitaciones, como criterios restrictivos de los derechos de autor, únicamente podrán aplicarse a determinados casos, no siendo posible la aplicación analógica.

En coherencia con normativa comunitaria previa, la Directiva ahonda en el hecho de que los Estados miembros deben disponer de un sistema de gestión colectiva riguroso y eficaz, en materia de buena gobernanza, transparencia e información, para garantizar la distribución y el pago regular y diligente a los titulares de derechos individuales. Del mismo modo, las entidades de gestión deberán de regirse por el principio de igualdad de trato y facilitarles a los titulares de derechos la exclusión de obras.

En este caso, la Directiva incluye medidas para facilitar la concesión de licencias colectivas. Consecuentemente, los Estados miembros deberán de prever mecanismos de licencia de este tipo que permitan a las entidades de gestión colectiva concluir contratos de licencia de forma voluntaria. Dichos mecanismos pueden incluir la concesión de licencias colectivas ampliadas, mandatos legales y presunciones de presentación.

Conclusiones

En conclusión, ambas directivas han incluido mecanismos por los cuales la legislación se acoplará de manera paulatina al desarrollo tecnológico que se ha transformado de manera drástica durante los últimos años.

Seguiremos con atención la transposición de las directivas analizadas en la normativa española, lo que, según la reglamentación comunitaria, deberá tener lugar antes del próximo 7 de junio de 2021.

Autoras: Harumi Wakida y Mabel Klimt
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¿Qué es y para qué sirve una Estrategia de Propiedad Industrial e Intelectual?

Existe en nuestro país un creciente interés por parte de los CEO´s de incorporar en su agenda de trabajo una ESTRATEGIA IP, con efecto directo en la cuenta de resultados e íntimamente relacionada con las inversiones en innovación y marketing.

Gracias a un buen diseño y ejecución de este tipo de estrategia se facilita la transformación de recursos como son:  las invenciones, innovaciones, ideas, conocimiento, datos, en activos intangibles, es decir, patentes, marcas, diseños industriales y derechos de autor, entre otros, que pasan a engrosar y poner en valor nuestra cartera empresarial.

La transformación digital, la comunicación virtual y las nuevas tecnologías nos permiten abrir el proceso creativo a todas las áreas de las compañías, no solo a los departamentos habitualmente encargados de ello.

¿Por qué es tan importante implementarla en una compañía?

Existen muchos motivos legales y estratégicos que aconsejan su implementación, aunque los más influyentes vienen determinados por el sector y el grado de competitividad global en el que se encuentre la empresa.

Sin ánimo de exhaustividad, podríamos destacar los siguientes, que cuentan con una importante influencia estratégica:

  • Estos nuevos recursos o activos intangibles sedimentan una cultura de innovación permanente dentro de la empresa.
  • Se puede evitar que la competencia se aproveche de nuestros avances y/o perjudique nuestra ventaja competitiva, a través del uso de distintas herramientas jurídicas de protección, como: la obtención de patentes, diseños industriales, implementación de planes de secretos empresariales, protección del software creado, nombres de dominio, copyright, marcas, etc.
  • Para conocer la robustez y legitimidad de los intangibles en nuevos mercados cuando la empresa tiene planes de internacionalización.
  • Cuando la estrategia de Branding de una compañía pilota en su marca y posiciona sus productos y servicios en el mapa sectorial.
  • Para que los falsificadores profesionales u ocasionales tengan cierta reticencia en elegir nuestros productos.
  • Estos activos se pueden: ceder, licenciar, vender y valorar aumentando la cotización de la empresa, facilitando una posición más confortable en los mercados financieros.
  • Se pueden activar en balance contablemente y amortizarlos, además de fiscalmente.
  • Los costes de contratación de expertos para realizar estos procesos de transformación de ideas a activos intangibles se pueden imputar como gastos deducibles para las empresas.
  • Sin innovaciones intangibles, las compañías no pueden acceder a las ayudas gubernamentales nacionales y europeas.

Todo lo expuesto, invita a pensar que tener una Estrategia IP en el Plan director de una compañía es interesante. Os animo a compartir este reto.

Autora: Pilar Soriano
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