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Comunicación COVID-19

 

Queridos lectores,

Nos gustaría escribiros unas líneas para compartir con vosotros la situación sin precedentes que estamos viviendo, al terminar esta primera semana de aislamiento, y transmitiros dentro de lo posible, un mensaje de esperanza.

En primer lugar, esperamos que todos vosotros y vuestras familias estéis bien. Y a los que no estéis tan bien o tengáis familiares y allegados afectados, recibid todo nuestro apoyo y cercanía.

En este momento, lo importante son las personas. La situación nos está superando a todos, los acontecimientos se suceden con rapidez y debemos ser capaces de afrontar y superar las dificultades unidos y sobre todo pensando en los demás.

Profesionalmente, ELZABURU estaba preparada para el teletrabajo y hemos reaccionado rápido para estar operativos. Es un buen momento para aprender y adaptarnos al entorno tecnológico, virtual y colaborativo.

Es por eso por lo que desde la firma se están divulgando a través de nuestra web y las redes sociales, comunicados con información sobre las medidas internas adoptadas y las consecuencias de la declaración en España del estado de alarma

  • 1er COMUNICADO – ELZABURU y la declaración de estado de alarma en España – [Ver]
  • 2do COMUNICADO – Plazos procesales – ¿Se han paralizado todos los pleitos en propiedad intelectual e industrial en España? – [Ver]

Esperando que esta información sea de vuestro interés,

Un fuerte abrazo a todos,

El equipo de ELZABURU

 

Los secretos empresariales, un activo intangible al alza

Los secretos empresariales, un activo intangible al alza

Un año después de la publicación de la Ley de Secretos Empresariales (Ley 1/2019), podemos afirmar que la Ley está teniendo un impacto importante en el tejido empresarial español.

 

Los secretos empresariales, un activo intangible al alza

 

La gestión de este activo intelectual se venía realizando ya por algunas empresas, pero con la entrada en vigor de la Ley se ha incrementado su uso considerablemente, por parte de entidades de todos los tamaños y de sectores muy diversos, pues da valor a cierta información que antes no se protegía ni se consideraba un activo a tener en cuenta.

También son muchas las empresas que quieren pasar de ser prestadoras de servicios a vendedoras de productos tecnológicos y esto conlleva a establecer una estrategia de PI y la implantación de un modelo fuerte de protección de estos activos. Dentro de dicha estrategia y modelo, el secreto empresarial se audita, valora y juega un papel cada vez más relevante, especialmente en esta economía de los datos hacia la que nos movemos.

La aplicación de la Ley tiene un doble enfoque y es necesario tener en cuenta ambos. Por un lado, la ley otorga un derecho de protección de los secretos de la empresa frente a accesos, utilizaciones y revelaciones infractoras; eleva a los secretos empresariales a la misma categoría que otros derechos de propiedad intelectual y es objeto de propiedad con un régimen muy similar al de las patentes, contemplando por ejemplo su cesión o licencia. Pero, por otro lado, la Ley exige a las empresas una gran diligencia a la hora de transmitir, recibir o conservar secretos empresariales o información confidencial de terceros para evitar ser objeto de reclamaciones judiciales.

En relación con esto último, conviene no olvidar que los secretos empresariales están protegidos en el ámbito penal en los artículos 278 (el espionaje empresarial) y 279 (violación de secreto empresarial) del Código Penal. El 278 del CP es aplicable a cualquier persona que para descubrir secretos utilice medios de datos, documentos escritos o electrónicos, soportes informáticos u objetos y el 279 del CP a las personas que teniendo una obligación legal o contractual de reserva hagan actos de difusión, revelación o cesión de los secretos de empresa de forma no autorizada.

Los artículos anteriores del CP, se tratan de normas penales en blanco, en las que no se definen conceptos y es muy previsible que los criterios de la norma civil (Ley 1/19) sean aplicables a los procedimientos penales. Asimismo, es previsible que las empresas o instituciones que vean sus secretos violados acudan a la vía penal. Por lo tanto, las empresas, organizaciones e instituciones han de incluir en su política de compliance el cumplimiento con las obligaciones relacionadas con los secretos empresariales de terceros.

Se prevé en cualquier caso un aumento de la litigiosidad en materia de secretos a medida que las empresas vayan tomando conciencia de la importancia de este activo intangible e implanten medidas necesarias para su protección y para acreditar que se cumplen los requisitos exigidos.

En previsión de lo anterior, la Sección de Derecho de la Competencia del Tribunal de lo Mercantil de Barcelona ha publicado en diciembre de 2019 un “Protocolo de Protección del Secreto Empresarial en los Juzgados Mercantiles”.

La razón del Protocolo la encontramos en la necesidad de concretar en detalle los mecanismos procesales de seguridad para la información secreta o confidencial que la Ley 1/2019 apuntaba en su artículo 15 (“Tratamiento de la información que pueda constituir secreto empresarial”).

El ámbito de aplicación de este Protocolo es amplio, puesto que no solo pretende abarcar los procedimientos donde se enjuicie la posible violación de secretos empresariales, sino que también sirva de aplicación para todos aquellos procedimientos donde se declare que determinada información es secreto empresarial o información confidencial. Puede ser, por ejemplo, una guía útil para el manejo de información confidencial en los procesos de contratación pública, donde cada vez más se dan situaciones en las que se debe preservar determinada información de un participante en el concurso, frente a otros que son sus competidores.

El Protocolo establece que es posible aplicar las medidas concretas de protección de los secretos empresariales en las distintas fases del proceso: desde el inicio del procedimiento (por ejemplo: solicitarlas en la misma demanda o solicitud de medidas cautelares); o una vez iniciado el procedimiento (por ejemplo: en la contestación de la demanda o a la hora de aportar prueba). Las medidas de protección del secreto información confidencial se puede hacer de oficio o a instancia de parte, siempre dejando la posibilidad de que haya una posibilidad de contradicción o audiencia de las partes.

El Protocolo indica qué ha de contener la solicitud de parte de las medidas para que se mantenga el secreto o la confidencialidad, de acuerdo con los principios de necesidad, adecuación, proporcionalidad, concreción, ponderación de los intereses de terceros y menor onerosidad respecto a las medidas solicitadas; y, personas que formarán el “círculo de confidencialidad”.

Asimismo, el Protocolo analiza las distintas medidas que pueden aplicarse para la preservación de la documentación física y digital, acceso a la misma, publicidad de las vistas y acceso a las grabaciones y versiones confidenciales y no confidenciales de documentos judiciales.

La resolución judicial sobre las medidas que han de aplicarse a la información secreta o confidencial deberá ser concreta respecto a las medidas aplicables (y estás han de ser para cumplir la finalidad, adecuadas y proporcionadas); con fundamentación con respecto a su carácter confidencial y con concreción respecto a la información confidencial o secreta.

En suma, un año después de la promulgación de la Ley vemos cómo el secreto empresarial se está incorporando como un activo inmaterial cada vez más relevante y que dicha relevancia irá en aumento. Es previsible un aumento de la litigiosidad en este campo, con una mayor sofisticación de los casos. Tal vez no alcancemos los niveles de Estados Unidos, pero sin duda habrá un número más elevado de litigios, para lo que conviene prepararse.

Autores: Javier Fernández-Lasquetty y Cristina Espín

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El espionaje empresarial como instrumento de guerra comercial y tecnológica

ciberespionaje

Este mes de febrero se cumplió un año de la publicación de la Ley 1/2019, de 20 de febrero, de Secretos Empresariales. En su preámbulo se declara que las organizaciones utilizan la confidencialidad como una herramienta de gestión de la competitividad empresarial, de transferencia de conocimiento público-privada y de la innovación en investigación, con el objetivo de proteger información que abarca no solo conocimientos técnicos o científicos, sino también datos empresariales relativos a clientes y proveedores, planes comerciales y estudios o estrategias de mercado.

Sin embargo, las entidades innovadoras están cada vez más expuestas a prácticas desleales que persiguen la apropiación indebida de secretos empresariales, como el robo, la copia no autorizada, el espionaje económico o el incumplimiento de los requisitos de confidencialidad. La globalización, una creciente externalización, las cadenas de suministro más largas y un mayor uso de las tecnologías de la información y la comunicación, contribuyen a aumentar el riesgo de tales prácticas.

 

ciberespionaje

 

La doctrina penalista ha estado siempre de acuerdo en proteger también penalmente las agresiones más graves de los secretos industriales o empresariales, en línea con los países de nuestro entorno. Actualmente, el espionaje empresarial se tipifica en el art. 278 del Código Penal.

La ola de innovación tecnológica ha envalentonado a determinados actores de amenazas, capaces de eliminar grandes cantidades de datos de una compañía en segundos, exponiendo a las empresas a un mayor riesgo de ser hackeadas por sus competidores, gobiernos extranjeros y grupos hacktivistas. El espionaje empresarial patrocinado por los estados es real y creciente en una economía globalizada y cibernética.

Sin embargo, muchas empresas no sabrán el verdadero valor de su información confidencial hasta que les sea robada, lo que puede tener consecuencias devastadoras. Incluso los servicios de inteligencia de los Estados miembros de la UE reconocen que están “a tientas en la oscuridad” con respecto a los casos de espionaje económico. Una razón clave para la falta de datos sobre el robo cibernético de secretos empresariales es que muchas intrusiones no se detectan.

 

El robo cibernético de secretos empresariales afecta a las pymes más que a las grandes empresas

 

Según ECIPE (febrero de 2018), el impacto negativo en la UE como resultado del robo cibernético de secretos empresariales es de alrededor de 60.000 millones de euros de pérdidas en crecimiento económico, lo que se traduce en una pérdida de competitividad y de empleo y en una reducción de las inversiones en I+D. Más en concreto, 289.000 puestos de trabajo podrían haber estado en peligro en 2018, y ese número se elevaría a un millón de puestos de trabajo para 2025. El robo cibernético de secretos empresariales afecta a las PYMEs más que las grandes empresas, debido a sus bajos presupuestos, la falta de sensibilización de ser un objetivo de espionaje y la falta de profesionales de TI cualificados.

Encontramos un sorprendente aumento del 64% en los incidentes de seguridad atribuidos a empresas competidoras, algunos de los cuales pueden ser respaldados por los gobiernos. En la realización de ataques, los competidores a menudo fusionan sofisticadas técnicas de alta tecnología con otros métodos como la contratación de empleados de la compañía objetivo, el soborno, la extorsión y la promesa de un nuevo trabajo. El aumento de los delitos cibernéticos atribuidos a los estados y a los competidores se produce al mismo tiempo que aumenta el número de robos de la propiedad intelectual y de otras informaciones sensibles.

Uno de los actuales conflictos más importante en el campo de la tecnología y seguridad a nivel mundial es el caso Huawei, compañía a la que EEUU acusa, entre otros delitos, de espionaje industrial. El problema tiene numerosas aristas, desde el espionaje industrial al usar equipos extranjeros hasta la llegada de nueva tecnología como el 5G y la guerra comercial entre China y EEUU.

 

Las reticencias a entregar proyectos a compañías chinas por miedo al espionaje han llegado a Europa

 

Los Programas de Talento chinos, en los que se reclutan expertos de empresas y universidades de todo el mundo con múltiples incentivos para trabajar en China, han sido puestos en el punto de mira del FBI desde 2015 por las amenazas que suponen para las empresas y universidades norteamericanas.

Las reticencias a entregar proyectos a compañías chinas por miedo al espionaje también han llegado a Europa. La UE es el primer destino de las empresas chinas. Solo en 2017 invirtieron más de 35.000 millones de euros en Europa, siendo casi el 60% de ese capital destinado a infraestructuras y comunicaciones, lo que ha provocado que varios países vean con especial preocupación la entrada de capital público chino en empresas estratégicas y temen que esas adquisiciones supongan una transferencia tecnológica hacia Pekín.

El ciberespionaje como práctica habitual de ciertos gobiernos es reconocido por el Centro Criptológico Nacional y, en la misma línea, la Estrategia Nacional de Ciberseguridad 2019.

 

Cuanto mayor nivel tecnológico tenga un país, mayor será el riesgo de que sus empresas sufran ataques

 

Estos ataques se dirigen habitualmente contra sectores industriales, infraestructuras críticas y estratégicas en todo el mundo con el objetivo de obtener beneficios geopolíticos, secretos de Estado y/o empresariales, propiedad intelectual o industrial, así como datos e informaciones de sectores estratégicos.

El volumen de secretos empresariales almacenados electrónicamente, junto al aumento de las intrusiones cibernéticas, han creado una tormenta perfecta para el espionaje económico. Cuanto mayor nivel tecnológico tenga un país, mayor será el riesgo de que sus empresas sufran ataques de este tipo. En consecuencia, las empresas se verán envueltas en guerras comerciales y tecnológicas no solo con otras empresas sino también entre los propios estados. De ahí que resulte de extraordinaria importancia el disponer de eficaces y rápidas respuestas penales frente el espionaje empresarial.

 

Autor: Juan José Caselles

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¿Qué significa exactamente que una obra pase a dominio público?

El cambio de año en el calendario, suele venir acompañado, de manera habitual, de publicaciones en prensa que informan sobre los autores y creadores cuyos derechos pasan a dominio público en el año en cuestión. Este año, por ejemplo, le ha tocado el turno a Antonio Machado. Pero, ¿qué significa exactamente que una obra pase a dominio público?


Qué significa exactamente que una obra pase a ser de dominio público

Los derechos de propiedad intelectual son derechos muy singulares y, si bien, como tal derecho de propiedad dan control absoluto sobre la creación protegida (igual que sucedería con el derecho de propiedad de un bien inmueble, por ejemplo), tienen una duración limitada en el tiempo. Transcurrida esa duración, el derecho deja de tener plenos efectos y la creación antes protegida puede ser utilizada por cualquiera sin necesidad de solicitar licencia alguna.

La legislación busca, con este mecanismo, encontrar el balance entre el aprovechamiento por el creador de los beneficios de su trabajo y, a la vez, permitir el acceso a la sociedad en general a dicha obra de manera indefinida a partir de un determinado momento, como expresión de su propia cultura.

Según la actual normativa española, los derechos de explotación de una obra subsisten 70 años después de la muerte del autor y se computan desde el 1 de enero del año siguiente al de la muerte o declaración de su fallecimiento.

Si existieran varios autores, el cómputo se realizará a partir de la muerte o declaración de fallecimiento del último de ellos.

Pero han existido en España legislaciones anteriores en esta materia que establecían otros plazos de protección más extensos. De ahí que el legislador haya establecido un plazo mayor de protección para los autores fallecidos antes del 7 de diciembre de 1987. En ese caso, el plazo de protección será de 80 años y no de 70.

Además, es importante considerar que el derecho a la propiedad intelectual es un derecho nacional, por lo que cada país tiene libertad para la fijación de criterios en cuanto a esta cuestión.

Así, hay países como México que cuentan con un plazo de protección más amplio que el aplicable en España y otros, como Canadá, que cuentan con un plazo de protección más breve. Además, e igual que ha sucedido en España, los plazos de protección pueden cambiar a través del tiempo.

Hay incluso algún caso especial, como es el de los derechos de la obra de teatro “Peter Pan” de James Barrie en Reino Unido, que fueron extendidos a perpetuidad por la Reina de Inglaterra, luego de que el autor los legase a un hospital infantil tras su fallecimiento.

En definitiva y como podemos comprobar, la disposición de creaciones en dominio público pueda dar lugar a interesantes alternativas de disfrute personal e incluso, de utilización comercial. No obstante, es muy importante no perder de vista la territorialidad del derecho de propiedad intelectual y sus matices, lo que puede dar lugar a que una obra esté en dominio en un territorio pero no en otro, debiendo en este último caso seguir gestionando la licencia pertinente.

Autor: Mabel Klimt

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ELZABURU, la compañía decana en protección de intangibles, renueva su imagen corporativa

Elzaburu, firma especializada en la gestión de intangibles, ha renovado su imagen corporativa. La nueva identidad ha sido diseñada por el estudio Manuel Estrada y simboliza la vocación de la compañía por adaptarse a las nuevas demandas de un mercado en constante renovación tecnológica y social. La nueva marca de Elzaburu incorpora una moderna tipografía junto a un símbolo que se proyecta en el espacio para representar la vocación de la entidad por apoyar la innovación y el progreso de sus clientes.




Elzaburu, fundada hace 155 años, nació como la primera firma especializada en propiedad intelectual e industrial en España. En la historia de la compañía figuran hitos tan importantes como las patentes de los ingenios creados por Thomas Edison, Alexander Graham Bell o Juan De la Cierva, inventor del autogiro, así como el registro y protección de algunas de las marcas más relevantes de multinacionales de todo el mundo.

La compañía protege y defiende los intereses en propiedad intelectual e industrial del 30% de las empresas del IBEX, así como del 36% de las principales compañías del Fortune 500. Recientemente un grupo de abogados de Elzaburu han sido seleccionados para asesorar en asuntos relacionados con la propiedad industrial al Gobierno de China, país en el que la entidad cuenta con una oficina propia.

A lo largo de los años Elzaburu ha ido evolucionando y partiendo de esa actividad inicial que se centraba en el registro de patentes y marcas, transformándose en una firma especializada en la protección y puesta en valor de todo tipo de creaciones e intangibles en todos los sectores de la actividad económica y especialmente en las nuevas tecnologías, E-commerce, entretenimiento, ciberseguridad, protección de datos, dominios, secretos empresariales, etc.

Hoy en día la firma cuenta con 165 personas; abogados y expertos en diversas áreas, que gestionan la defensa legal de más de 70.000 asuntos activos para más de 3.000 clientes en todo el mundo.



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