La mayoría de colecciones de NFT no transmiten ningún derecho de Propiedad Intelectual sobre la obra, pero ¿lo sabe quien adquiere los tokens no fungibles?    Según el estudio «Una investigación sobre las licencias NFT: hechos y ficciones», de la firma Galaxy, hay dos problemas principales:

 –  El comprador desconoce que no adquiere la propiedad intelectual de la obra.

 –  El vendedor omite información o utiliza términos engañosos, para ocultar que no está transmitiendo el derecho de PI de la obra.

Algo así ocurrió, por ejemplo, con el caso Dune de Jodorowsky. El grupo cripto Spice DAO pagó 2,66 millones de dólares por una de las copias originales del libro «Dune» del director chileno-francés con las imágenes, ilustraciones y bocetos para el intento de adaptación que hizo en los años 70 del clásico de ciencia ficción.

Su idea, al adquirir el libro, era producir una serie y vender los derechos a algún servicio de streaming pero tener el libro, aunque fuera original, no otorgaba los derechos alguno sobre su propiedad intelectual.  Tener una copia original, o tener un NFT, no quiere decir que tengas los derechos sobre la obra, y mucho menos, que puedas generar un nuevo producto. Los derechos seguirán en manos de su creador.

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