Tag Archives: Obras musicales

La copia privada, una institución moldeada por los tribunales



El progresivo desmoronamiento del sistema legal que regulaba la remuneración compensatoria por copia privada ha provocado casos insólitos. Así consideramos el caso de la Sentencia del Tribunal Supremo español de 6 de marzo de 2015, que ha determinado si los teléfonos móviles y las tarjetas de memoria están sujetas al pago de la remuneración compensatoria, la cuantía y la aplicación de la doctrina Padawan. Cuentan para ello con una regulación quebrada, reducida al principio general de sometimiento de los aparatos idóneos para grabar. Ante esta situación, el órgano judicial ha decidido si cuando el daño supera el umbral mínimo para que sea compensable, el canon a pagar y el efecto Padawan en estos dispositivos. Un tribunal proactivo que contrasta frente al regulador en retirada.

En junio de 2008, el gobierno español aprobó una Orden en la que se establecía los soportes y dispositivos digitales sujetos al pago de la remuneración compensatoria por copia privada. Era una norma esperada desde que, en 2006, el legislador aprobara el texto vigente de la Ley de Propiedad Intelectual. En su texto se anunciaba la futura publicación de este listado de aparatos para incorporar el sistema de copia privada en los aparatos digitales.

Esta regulación parecía la definitiva adaptación del sistema por copia privada al nuevo entorno digital, pero se convirtió en el prólogo de una sucesión de cambios dramáticos operados en el sistema de copia privada en España.

La Orden citada sucumbiría con apenas dos años y medio de existencia, al ser declarada nula por motivos formales por una Sentencia de la Audiencia Nacional de fecha 22 de marzo de 2011. Sentencia que sería más tarde confirmada por el Tribunal Supremo.

Por último, el Estado en diciembre de 2011 acabaría derogando la regulación de copia privada y sustituyéndola por un pago público a los beneficiarios de la compensación.

En esta transición, han quedado problemas sin resolver y lo que es, sin duda, único, sin normativa que aplicar, dejando un espacio insólito para la intervención de los tribunales, y la aplicación de variable regla de la equidad.

En 2009, la mayor entidad de gestión española, SGAE, había formulado en su nombre y en representación de las entidades productores y artistas de música, reclamación a las compañías NOKIA y SONY respecto al importe debido por los teléfonos y memorias que estas empresas habían vendido en el último semestre de 2008.

La demanda reclamaba la simple aplicación de la Orden citada de 2008. En aquel momento, se trataba de una simple reclamación de cantidad

Cuando los Tribunales examinaron el caso, la situación se había alterado radicalmente. Se había expulsado del Ordenamiento Jurídico la regulación administrativa que sujetaba al pago de los teléfonos móviles  con capacidad de grabar fonogramas a un canon de 1,1 céntimos de euros y a 0,3 céntimos las tarjetas de memorias. Y puede decirse que la propia sujeción de los teléfonos al pago había quedado en el aire.

De hecho la Sentencia del Juez de instancia optó por rechazar todas las peticiones de los acreedores, al basarse la reclamación en una norma que había sido declarada contraria a la Directiva 2001/29.

Sólo en la segunda instancia y en el recurso de casación que dará lugar a los pronunciamientos del Tribunal Supremo, se examinaron las cuestiones de fondo. 

Tres son las cuestiones de especial relevancia que se suscitan en el  debate judicial. La primera y, acaso, más interesante para su examen jurídico tenía que ver con la posible aplicación del concepto de daño mínimo y, en consecuencia, la inexistencia de obligación de pago por los teléfonos móviles reclamados debido a la reducida capacidad de memoria que ofrecían entonces. El segundo versaba sobre las consecuencias a esta reclamación de la anulación del sistema mutualista. ¿Estaban sujetos al pago todos los móviles o sólo los vendidos a particulares?. El tercero tenía que ver con la cuantía de la remuneración. Si la norma que fijaba el importe por aparato carecía de validez, cómo establecer el sistema de remuneración.

En lo que respecta el daño mínimo, resulta interesante observar cómo el tribunal español aplica la técnica de las presunciones que el TJUE ha desarrollado en relación con la copia privada para la concreción del daño mínimo. Si para ser acreedor a la compensación, basta mostrar el posible perjuicio, el Tribunal señala, en sentido inverso, que “que si no existe posible perjuicio o este merece la consideración de mínimo, no procede la compensación equitativa”.

El Tribunal Supremo confirmó el razonamiento de la sentencia de instancia y admitió que los teléfonos móviles deberían estar exentos de pago por su escasa capacidad de almacenamiento. Al mismo tiempo, rechazó su aplicación respecto a las tarjetas dado que su capacidad de grabación superaría las 600 canciones por unidad.

Uso profesional y usos particulares

Sony y Nokia plantearon al Tribunal Supremo que la aplicación de la doctrina Padawan debía conducir a la exclusión del pago de las tarjetas de memoria vendidas a empresas.

Su pretensión no fue aceptada, al entender que cuando los dispositivos se han puesto a disposición de personas físicas sin restricción para su uso personal, “no es necesario verificar en modo alguna que éstas hayan realizado efectivamente copias privadas mediante aquellos (considerando 54)…” según la Sentencia Padawan.

La cuantía compensatoria

Según los deudores, Nokia y Sony, la desaparición de la Orden que fijaba las cuantías a pagar por cada dispositivo determinaba la imposibilidad de establecer una condena al pago, fijando unas cuantías concretas.

La Sentencia de segunda instancia (y posteriormente el Tribunal Supremo), a pesar de reconocer que dicha orden administrativa había sido declarada nula, aplicó las cuantías que en ella se  contemplaban para condenar a las compañías fabricantes de tarjetas de memoria. 

El Juzgador asume la tarea de concretar el daño y para ello, nada le impide apoyarse incluso en los criterios cuantitativos de la norma anulada, ya que -en su opinión- no existían dudas sobre la equidad de los importes que dicha norma establecía.

El Tribunal Supremo en este caso, no ha querido seguir a numerosos casos en que los tribunales han rehusado asumir el papel de regulador y, como aplicadores de la norma, esperan que el órgano competente complete el aparato normativo. Es indudable que en su ánimo debió pesar el derecho de los acreedores, pero también es cierto que esta orden aplicada sujetaba al pago a los teléfonos móviles que el Tribunal, por el contrario, exonera.
__________________________________

La normativa de la copia privada está recogida en dos breves preceptos de la Directiva 2001/29/CE. Pocos textos como éste han suscitado una cascada recurrente de cuestiones ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Sus resoluciones están cincelando a golpe de resolución el modelo de copia privada aplicable en Europa. Y, por el ejemplo que se ha expuesto en este artículo, lo mismo sucede a nivel local. Todo ello revela una dejadez pasmosa del regulador por asumir sus obligaciones, abdicando, definitivamente, de esta figura para la compensación de las industrias creativas o configurándola nuevamente de forma certera para que no esté sometida a la duda constante en su aplicación. Por el tiempo transcurrido, puede afirmarse que esta última iniciativa está descartada y la suerte de esta institución dependerá de que los tribunales acierten a suplir con sus decisiones la tarea del legislador.   

N.BVersión española del artículo publicado en el Kluwer Copyright Blog


Visite nuestra página web: http://www.elzaburu.es/

La difusión de obras en las habitaciones de un establecimiento termal de asistencia sanitaria constituye un acto de comunicación pública


Alfons Mucha
De Rita Willaert
(vía Flickr)
El Tribunal de Justicia ha vuelto a pronunciarse hoy sobre el concepto de comunicación al público, en su modalidad de radiodifusión, en el marco de la Directiva 2001/29/CE la conocida como Directiva de la Sociedad de la Información). El litigio principal (asunto C-351/12) surge entre la entidad que gestiona los derechos de los autores musicales en la República Checa –OSA- y un establecimiento sanitario de aguas termales a causa de la negativa de este último a pagar a la entidad de gestión las cantidades devengadas en concepto de comunicación pública de obras musicales en su establecimiento durante los años 2008 y 2009.

La peculiaridad de este asunto radica en que la Ley checa de Derecho de Autor prevé una excepción al pago de las compensaciones debidas a los autores a favor de ciertos establecimientos de asistencia sanitaria. Según alega la OSA, esta excepción sería contraria a la Directiva 20001/29/CE, que no permitiría tales limitaciones al derecho de comunicación pública. El argumento es rebatido por el centro sanitario, quien además alega que, en todo caso, las disposiciones de una Directiva no pueden ser directamente invocadas en un litigio entre particulares. Sostiene además que la OSA abusa de su posición de dominio en el mercado, ya que sus tarifas resultan desproporcionadamente altas en comparación con las establecidas por las entidades de gestión análogas situadas en países limítrofes. Todas estas cuestiones son planteadas por el Tribunal checo ante el TJUE.

1)             En lo que respecta a la posibilidad de que una ley nacional pueda excluir el derecho de los autores a autorizar o prohibir la comunicación pública de sus obras en un establecimiento mercantil que tiene instaladas televisiones a tal efecto, el Tribunal de Justicia, con base en una amplia lista de precedentes, opta por una interpretación amplia del concepto de comunicación pública y tiene en cuenta el “efecto acumulativo” de la radiodifusión en las habitaciones. Tal efecto se refiere a la posibilidad de que los distintos usuarios o pacientes de las habitaciones accedan a las obras de forma simultánea o sucesiva en el tiempo.

La duda que podía surgir a la hora de incardinar un acto de estas características en el concepto de comunicación pública venía sembrada por la jurisprudencia sentada por este mismo tribunal en el asunto C-135/10 (“SCF”), relativo a la radiodifusión de obras musicales en la consulta de un dentista. En aquel supuesto, el Tribunal resolvió en el sentido de que no existía tal acto de comunicación pública, fundamentalmente porque el público al que se dirigían las obras –los pacientes de un dentista- estaba constituido por un número de personas escaso y porque la difusión de la música en la consulta no repercutía en modo alguno en los ingresos del negocio.

Como no podía ser de otro modo, esta resolución del Tribunal de Justicia, de fecha de 15 de marzo de 2012, es invocada por el centro termal, que entiende sería de aplicación al presente supuesto. En esta ocasión, sin embargo, el Tribunal estima que tales pronunciamientos no son de aplicación al caso enjuiciado, puesto que la sentencia invocada fue dictada en el marco de un litigio relativo a la remuneración debida a los artistas y productores de fonogramas prevista en la Directiva 92/100/CEE y en este caso nos encontramos ante un derecho de autor regulado en la Directiva 2001/29/CE. En esta última se prevé (artículo 5.3, letra b) que los Estados puedan establecer excepciones al derecho de comunicación pública en beneficio de personas con minusvalías, pero siempre que la comunicación no revista un carácter comercial. En este caso, el Tribunal estima que no concurren los presupuestos de tal precepto para poder establecer la excepción, de modo que la misma sería contraria a Derecho Comunitario.

2)             Con todo, el Tribunal afirma, contestando a la segunda de las cuestiones prejudiciales planteadas, que una norma recogida en una directiva no puede ser directamente invocada en un litigio entre particulares para dejar sin aplicación una norma de derecho interno o hacer una interpretación contra legem de la misma. Dicho de otro modo, la entidad de gestión checa no puede invocar el artículo 3.1 de la Directiva 2001/29 para “invalidar” la excepción recogida en la norma nacional. Sin embargo, esta regla es matizada por el Tribunal, que añade a continuación que el órgano judicial que conoce del litigio principal estará obligado a interpretar tal normativa nacional a la luz de la disposición comunitaria invocada para tratar de llegar a una solución conforme al objetivo perseguido por la misma. 

3) La tercera de las cuestiones prejudiciales está dirigida a dirimir sobre el pretendido abuso de posición dominante de la entidad de gestión checa dada su situación de monopolio dentro de la República Checa y el carácter abusivo de sus tarifas. Sobre este particular, el Tribunal de Justicia señala que ni la Directiva 2006/123/CE, relativa a los servicios en el mercado interior, ni los artículos 56 y 102 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea se oponen  a una normativa como la checa que permite el ejercicio monopolístico de la gestión colectiva de determinados derechos por parte de una sola entidad. No obstante, el juez nacional será quien deba determinar si las tarifas fijadas por tal entidad de gestión resultan excesivas en comparación con las establecidas por otras entidades de gestión que prestan servicios análogos en países limítrofes. De ser así, la sociedad de gestión podría estar incurriendo en un abuso de posición dominante contrario al artículo 102 TFUE. 



Visite nuestra página web: http://www.elzaburu.es/

Stravinski, el escándalo en el arte y la música en Internet

Entre las efemérides más curiosas que celebramos este año destaca el centenario del estreno en París, un 29 de mayo de 1913, de “La consagracion de la Primavera”. La premiere había despertado una espectación inusitada, pues el ballet aglutinaba no pocas figuras de la época: el compositor Stravinski, el coreógrafo Nijinski, el pintor Nicolai Roerich y el director de orquesta Monteaux. 

Si la fecha ha pasado a los anales de la historia de la cultura no ha sido por la importancia en sí de la obra sino por el escándalo mayúsculo que se generó en el patio de butacas ante la novedosa propuesta musical que la partitura entrañaba. Las risas y burlas que arrancaron tras los primeros compases del preludio desembocaron en un alboroto tal que hizo que el propio compositor tuviera que levantarse y buscar refugio entre bastidores. Allí tuvo que agarrar de la camisa a Nijinski, quien preso de ira se disponía a lanzarse sobre el escenario para poner fin al tumulto. “Un jaleo espantoso”, en palabras del compositor de El pájaro de fuego.
Comentarios del New York Times sobre el estreno.
Extraído de Wikipedia:  http://en.wikipedia.org/wiki/The_Rite_of_Spring


Al parecer esta reacción del público lejos de incomodar al productor de la obra, el genial promotor de los ballets rusos Diáguilev, desató su entusiasmo: “exactamente lo que yo quería”, vino a confesar unas horas después en el restaurante donde se reunió con la compañía. Nadie como él, recuerda el propio compositor, “comprendía el valor de la publicidad”.  ¿No es para echar de menos veladas como aquellas en el mundo de la música de hoy?  ¿No es triste que los escándalos en nuestros días se manifiesten en reality shows televisivos de nulo valor artístico y no en propuestas ambiciosas donde late el impulso más innovador?

Pero este episodio nos permite también recordar que Stravinski, un músico que constituye la encarnación misma de las corrientes más vanguardistas del arte, desconfiaba de algunas manifestaciones del progreso. Esos medios modernos de difusión, como los tocadiscos, que favorecían la “sobrealimentación caótica” o la “sobresaturación de sonidos” representaban para el compositor ruso un riesgo de “embrutecimiento” de las masas, al eliminar el esfuerzo que es necesario para la comprensión del arte. La facilidad con que se accede a un sin fin de obras podía llevar a una paralización progresiva de la “facultad activa del oyente” y de su “capacidad de discernir”, volviéndoles “indiferentes ante la calidad de los fragmentos musicales que se les brindan”. ¿Qué pensaría nuestro autor en el universo actual de las plataformas de música en línea?



Visite nuestra página web: http://www.elzaburu.es/

Wagner, precursor de Internet y del derecho a la integridad de la obra

Pocos compositores en la historia de la música han desatado tantas filias y fobias como Richard Wagner, de cuyo nacimiento celebramos hoy el 200 aniversario. Pocos ha habido también que hayan sido tan conscientes de sus derechos de autor y cuyo pensamiento sintonice de forma tan curiosa con los problemas del entorno actual.


Una de las obsesiones del genio alemán, a la que dedicó una parte nada despreciable de su obra escrita, fue preservar la integridad de sus partituras frente a los atentados que habitualmente cometían orquestas y directores en su interpretación. El respeto al pentagrama y a lo expresado por el músico es tarea especialmente comprometida en un medio en el que la ejecución tiende a tomarse tantas licencias que a veces cuesta reconocer la obra original. Pero recordemos que en los tiempos de Wagner el derecho a la integridad, al modo en que lo consagraría el Convenio de Berna de 1886, no era conocido todavía.

Los desvelos de Wagner por garantizar la fidelidad a la obra le llevaron a crear su propio festival de teatro en Bayreuth, localidad que se ha convertido en lugar de peregrinaje anual de los partidarios del culto al autor de Tristán e Isolda. Loable propósito el suyo, pero difícil de mantener. En la primera generación de sucesores, con su hijo Siegfried a la cabeza, ya se despertaron no pocas suspicacias. Claude Debussy, contemporáneo suyo, ironizaba al respecto: “Es propio de un hijo respetuoso el consagrarse a continuar lo que inició su padre; lo que pasa es que, en este caso, no se trata de la herencia de una mercería”.

No todos recuerdan, empero, que Wagner arremetió contra el arte de su tiempo al que describió con palabras que parecen escritas ayer mismo: “Su verdadera naturaleza es la industria, su meta moral el lucro económico, su pretexto estético, el entretenimiento de los que se aburren”. Y añadía: “La obra de arte del porvenir debe contener el espíritu de la humanidad libre por encima y más allá de todas las barreras de las nacionalidades: en ella el ser nacional puede ser sólo un adorno, un atractivo de la diversidad nacional, no una barrera represiva”.

De un lado parece que Wagner se anticipa al fenómeno actual de Internet y de la consabida globalización. Pero de otro cabría preguntarse si es posible concebir todavía, en el universo actual de la  cultura bloguera y twittera, obras artísticas de una ambición tan titánica como El anillo del nibelungo. Y entonando la correlativa autocrítica, habría que preguntarse también si un simple post puede hacer justicia a tamaño gigante de la cultura universal.

Sirva al menos esta nota para invitar a la escucha de la overtura de Parsifal en alguna de las grabaciones de knappertsbusch, aún a riesgo de resultar algo pedante, o para recomendar la búsqueda en Youtube de alguna interpretación digna (y lícita) del coro de los peregrinos de la ópera Tannhaüser.



Visite nuestra página web: http://www.elzaburu.es/

La Comisión propone el 11 de julio de 2012 una Directiva para modernizar la gestión colectiva de los derechos de autor y facilitar la concesión de licencias multi-territoriales para la utilización de obras musicales en línea

Tras no pocos años de trabajos que comenzaron con el Public Hearing que tuvo lugar en Bruselas los días 13 y 14 de noviembre de 2000 y siguieron con la Comunicación de la Comisión de 16 de abril de 2004 sobre “La gestión de los derechos de autor y derechos afines en el mercado interior” (COM 2004, 261 final), la Consulta a más de ochenta organizaciones iniciada poco después, el Estudio de la Comisión publicado el 7 de julio de 2005 que proponía una iniciativa comunitaria en la gestión colectiva transfronteriza de derechos de autor, la Recomendación correspondiente publicada el 21 de octubre de 2005 y el Public Hearing de 23 de abril de 2010, finalmente la Comisión acaba de presentar una propuesta de Directiva el día 11 de julio de 2012.


La propuesta persigue dos objetivos complementarios: por una parte, fomentar una mayor transparencia y una mejor gobernanza de las entidades de gestión colectiva mediante el reforzamiento de sus obligaciones de información y el control de sus actividades por los titulares de derechos, con objeto de crear incentivos para la prestación de servicios más innovadores y de mejor calidad; por otra, alentar y facilitar la concesión de licencias multiterritoriales y multirrepertorio de los derechos de autores de obras musicales para su utilización en línea en el territorio del mercado interior. Aunque le queda todavía mucho recorrido institucional por el Consejo y el Parlamento hasta ser adoptada, debemos saludar esta iniciativa tan relevante para el futuro tanto de las entidades de gestión cuanto de las licencias multi-territoriales de obras musicales en línea.

Visite nuestra página web: http://www.elzaburu.es/


Buscar

Formulario de suscripcion

Sí, soy humano*

Se ha enviado un mensaje de confirmación; por favor, haga clic en el enlace de confirmación para verificar su suscripción.
El email ya esta en uso
Tienes que escribir un email
Tienes que cliquear el captcha
El captcha no es correcto

Pincha para oir nuestros programas de radio

Archivo