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ALICANTE AL HABLA: Sentencia del Tribunal de Justicia de la UE de 16 de febrero de 2012 en el asunto (C-488/10) “Cegasa vs PROIN”

Se trata de una cuestión prejudicial (asunto C-488/10) planteada por el Juzgado de Marca Comunitaria de Alicante (Juzgado) ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (Tribunal), en un caso en el que Celaya Emparanza y Galdós Internacional, S.A. (Cegasa) había ejercitado una acción de infracción en base al registro de diseño comunitario prioritario 000421649-0001:

frente al diseño comercializado por Proyectos Integrales de Balizamiento, S.L. (PROIN):



A finales de 2007 PROIN comercializó un señalizador de viales que Cegasa estimó que no producía una impresión general diferente a la de su diseño comunitario 000421649-0001. En enero de 2008 Cegasa requirió extrajudicialmente a PROIN para que pusiera fin a la infracción. Esta última negó la infracción comprometiéndose a introducir ciertas modificaciones en su diseño. En abril de 2008 PROIN registró ante la OAMI el diseño comunitario 000915426-0001 (reproducido en segundo lugar) posterior al registrado por Cegasa.

Cegasa ejercitó una acción de infracción ante el Juzgado sin antes interponer ante la OAMI una acción de nulidad frente al registro de diseño comunitario posterior 00091546-0001. PROIN se opuso a la acción de infracción alegando que Cegasa carecía de legitimación activa por cuanto que el diseño comercializado por PROIN era una reproducción del diseño comunitario registrado 00091546-0001, disfrutando su titular de un derecho de utilización por lo que su uso no podía calificarse de infracción.

Ante esta situación el Juzgado planteó al Tribunal si el derecho a prohibir la utilización por terceros se extiende a cualquier tercero que utilice otro diseño que no produzca en los usuarios informados una impresión general distinta o si, por el contrario, queda excluido aquel tercero que usa un diseño comunitario posterior registrado a su favor en tanto éste no se anule. También planteó al Tribunal si la respuesta a esa cuestión varía en función de la buena o mala intención del titular del registro posterior.

El Tribunal ha respondido a la primera cuestión indicando que por tercero debe interpretarse cualquier posible infractor de un diseño comunitario registrado, sea este tercero titular o no de un registro de diseño comunitario posterior. El hecho de que el Reglamento de diseño comunitario otorgue un derecho exclusivo de utilización tal circunstancia no es de entidad suficiente para poner en entredicho la interpretación indicada, añadiendo que las disposiciones de ese Reglamento deben interpretarse a la luz del principio de prioridad en virtud del cual el diseño comunitario registrado anterior prima sobre cualquier otro posterior.

Por tanto, el Tribunal ha despejado la duda planteada y deja claro que la nulidad no es un requisito previo al ejercicio de una acción de infracción contra un registro de diseño comunitario posterior. De hecho podría darse el caso de que se declare la infracción y el registro de diseño comunitario posterior todavía se encuentre en vigor ante la OAMI.

Respecto a la segunda cuestión el Tribunal ha señalado que la primera cuestión no varía en función de la intención y del comportamiento del tercero, sea de buena o mala fe.

Como conclusión, se trata de una Sentencia pionera de enorme importancia práctica por cuanto que establece un claro rechazo a la validez de los llamados tradicionalmente “registros de cobertura”, utilizados con frecuencia por presuntos infractores para amparar su uso y obstaculizar el ejercicio de las acciones de infracción. Actualmente el Tribunal tiene pendiente de decidir otra cuestión prejudicial planteada por el mismo Juzgado, en relación con marcas comunitarias (asunto C-561/11), y donde se prevé la adopción del mismo criterio.

Además, esta Sentencia establece un criterio completamente distinto a lo que se viene aplicando por la jurisprudencia española en acciones de infracción frente al uso por terceros amparados por marcas españolas registradas. En estos casos, el titular de la marca registrada con anterioridad se ve obligado a ejercitar previamente o de manera acumulada a la acción de infracción la nulidad de ese signo registrado con posterioridad.

Autor: Luis Soriano

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La selección y uso de una marca renombrada como palabra clave con “justa causa” no constituye infracción de los derechos de su titular. Sentencia del TJUE de 22 de septiembre de 2011, Interflora (C-462/09).

1. Hechos. Interflora, conocida red de floristas independientes a quienes los clientes pueden hacer pedidos en persona, por teléfono o Internet, ejercitó en el Reino Unido una acción judicial contra Marks & Spencer (uno de los principales minoristas del Reino Unido) por haber seleccionado como palabra clave la marca registrada INTERFLORA -y otras variantes- lo que permitía que cuando se introducía la palabra “Interflora” en el motor de búsqueda de Google apareciesen los anuncios de Marks & Spencer, bajo la rúbrica “enlaces patrocinados”. El texto del anuncio no incluía, sin embargo, el término “Interflora” y sí algunas referencias a M&S o a <marksandspencer.com>. La High Court of Justice (England & Wales), Chancery Division, suspendió el procedimiento y planteó al Tribunal de Justicia diversas cuestiones prejudiciales, todas ellas con el objeto de conocer hasta qué punto la actuación de Marks & Spencer podría constituir una vulneración de los derechos de marca de Interflora.


 


2. Pronunciamientos. El Tribunal de Justicia recuerda, en primer lugar, la doctrina de las sentencia de 23 marzo 2010 (caso acumulado C-236/08 a C- 238/08, Google) y de 25 de marzo de 2010 (caso C-278/08 BergSpechte), reiterando que el signo seleccionado por el anunciante como palabra clave constituye uso en el tráfico económico; confirmando que se trata de un uso de la marca para productos o servicios del anunciante, incluso aunque el signo seleccionado como palabra clave no aparezca en el propio anuncio; y manifestando que para que el titular de la marca puede prohibir dicho uso no basta con que concurra la doble identidad del artículo 5.1(a) de la Directiva de Marcas, sino que es necesario que menoscabe o pueda menoscabar las funciones de la marca (la función esencial de garantizar a los consumidores el origen del producto y la función publicitaria), así como una función de nuevo cuño que denomina la función de inversión de la marca y que, aunque se solapa en cierta medida con la función publicitaria, se refiere a las medidas que adopta el titular de una marca “para adquirir o conservar una reputación que permita atraer a los consumidores y ganarse una clientela fiel”.

En la segunda parte de la sentencia se analiza el conflicto desde la perspectiva del art. 5.1(b) de la Directiva de Marcas y de la consideración de la marca INTERFLORA como renombrada. Para el Tribunal el titular de una marca de renombre está facultado para prohibir su utilización por terceros cuando ese uso suponga un aprovechamiento indebido del carácter distintivo o de la notoriedad de las mencionadas marcas o implique un menoscabo de su carácter distintivo o notoriedad. A partir de la doctrina jurisprudencial de las sentencias dictadas en los casos C-408/01 Adidas y C-487/07 L’Oreal, afirma el Tribunal que la elección como palabra clave de un signo idéntico o similar a una marca de renombre en el marco de un servicio de referenciación en Internet no contribuye necesariamente a la desnaturalización de un signo transformándolo en genérico.

Añade el Tribunal de Justicia, en la parte final de la sentencia, que una marca de renombre seleccionada en el marco de un servicio de referenciación en Internet por quien no es su titular, se entiende usada con justa causa y en el marco de una competencia sana y leal, cuando la publicidad del “enlace patrocinado” proponga una alternativa frente a los productos o servicios del titular de la marca sin ofrecer una simple imitación de los productos, sin causar una dilución o una difuminación y sin menoscabar las funciones de la mencionada marca.

3. Comentario. La sentencia vuelve a abordar los límites a la licitud del uso de marcas de terceros como palabras clave, si bien introduce dos novedades en relación con las sentencias anteriores: de un lado se refiere a la función de inversión de la marca y, de otro, aborda por primera vez la perspectiva del conflicto desde la consideración de la marca de renombre. El Tribunal defiende
nuevamente el principio de libre competencia, pero proporciona a los tribunales nacionales una serie de pautas y herramientas para que, a la vista de la redacción que pueda tener el enlace patrocinado y de su contenido, puedan resolver los conflictos que se susciten entre los titulares de marcas –incluso de renombre- y quienes seleccionen dichas marcas como palabras clave. 

Autor: Luis Baz

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El aspecto de la superficie del vidrio de una botella puede ser registrado como marca comunitaria. Sentencia del TJUE de 20 de octubre de 2011, Freixenet (C-344/2010 P y C-345/2010 P).

1.- Hechos. La compañía Freixenet solicitó ante la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI) el registro como marca de la imagen de una botella de vidrio descrita como “botella esmerilada negra mate” y la de otra botella descrita como “botella esmerilada blanca que al estar llena de vino espumoso adopta una apariencia dorada mate parecida a una botella escarchada”. En sus solicitudes Freixenet declaró que no deseaba obtener protección sobre la forma del envase, sino sobre el aspecto específico de su superficie.

La OAMI denegó el registro de las solicitudes por considerar que carecían de carácter distintivo, conforme al artículo 7.1 b) del Reglamento sobre la Marca Comunitaria (Reglamento núm. 40/94). La decisión fue confirmada por la Sala de Recursos de la OAMI y posteriormente por el Tribunal General. Freixenet recurrió en casación ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.




2.- Pronunciamientos. El Tribunal de Justicia comienza realizando una recapitulación de su doctrina jurisprudencial sobre el carácter distintivo de una marca en el sentido del artículo 7.1 b) del Reglamento núm. 40/94, en particular en relación con las marcas tridimensionales. Conforme a la misma, dado que el consumidor medio no tiene la costumbre de presumir el origen de los productos basándose en su forma o en la de su envase, al margen de todo elemento gráfico o textual, sólo una marca que de una manera significativa difiera de la norma o de los usos del sector y que por este motivo cumpla su función esencial de indicación del origen no está desprovista de carácter distintivo.

El Tribunal de Justicia considera que esta jurisprudencia es también válida para las marcas solicitadas por Freixenet aunque no reivindiquen la forma del envase sino el aspecto específico de su superficie. Y concluye que el Tribunal General cometió un error al no seguir esa jurisprudencia para examinar el caso.

La sentencia señala que el Tribunal General, en lugar de comprobar si las marcas solicitadas diferían de manera significativa de la norma o de los usos del sector, se limitó a observar de modo genérico que el color y el bruñido del vidrio de la botella no podían funcionar como marca si no se utilizaban en relación con un elemento denominativo. El Tribunal de Justicia considera que esta apreciación conduce sistemáticamente a excluir de la protección como marca comunitaria a
todas las marcas constituidas por la forma del envase del propio producto que no incluyan un elemento denominativo.

Por este motivo, el Tribunal de Justicia anula la sentencia del Tribunal General y las resoluciones de la OAMI que habían denegado el registro de las marcas de Freixenet.

3.- Comentario.

La sentencia del Tribunal de Justicia constituye sin duda una buena noticia para los productores de bebidas, puesto que confirma la posibilidad de registrar como marca comunitaria algún rasgo particular y característico de una botella, sin que sea necesario que vaya acompañado de un signo denominativo. Eso sí, siempre que tenga la suficiente distintividad, para lo cual tendrá que asegurarse de que “difiere significativamente de la norma o de los usos del sector”. 


Autor: Carlos Morán Medina


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Nueva ley de mediación para asuntos civiles y mercantiles en España

El pasado 6 de marzo ha sido publicado el Real Decreto Ley 5/2012 por el que se introduce la mediación en asuntos civiles y mercantiles.

Esta norma incorpora al derecho español la Directiva 2008/52, lo cual ya se intentó en la anterior legislatura, aunque el proyecto no llegó al debate parlamentario. La norma ahora aprobada es mucho más liberal o menos intervencionista que la anterior. Como en el anterior proyecto, se va más allá de la pura implementación de la Directiva, para integrar la mediación dentro de los procedimiento civiles y mercantiles españoles. Sin embargo, ha desaparecido la obligatoriedad de acudir a la mediación que establecía el anterior proyecto para determinados casos, quedando la mediación como un proceso voluntario. Del mismo modo, el procedimiento se ha flexibilizado notablemente, como también las condiciones que han de cumplir tanto los mediadores como las instituciones de mediación. Se observa que el Gobierno quiere fomentar la participación de entidades de la sociedad civil como las Cámaras de Comercio y otras similares,  para fomentar la resolución de conflictos mediante la mediación.

Para los titulares de marcas éstas son buenas noticias. La Ley de Enjuiciamiento Civil se modifica para integrar la mediación como mecanismo de resolución de un conflicto, dando facultades al juez para que invite a las partes a resolver una disputa por este medio, cuando a su entender haya posibilidades de hacerlo. De esta manera, los procedimientos civiles por infracción así como los de nulidad o caducidad pueden ser resueltos en un plazo mucho más breve. Además, el acuerdo de mediación alcanzado es presentado ante el Juzgado que lleva el pleito, quedando incorporado a los autos y éstos cerrados. Pero el acuerdo de mediación se considera un título ejecutivo y esto es importante si se produce un incumplimiento. En efecto, si éste se produce no es necesario reiniciar el procedimiento sino que basta con que se solicita su inmediata ejecución ante el mismo Juzgado que lo ha homologado. En materia de marcas será importante que el convenio refleje obligaciones claras, concretas y que no necesiten de la actuación de la parte incumplidora. De esa manera el Juzgado podrá proceder a una ejecución rápida y eficaz aun cuando la parte incumplidora se opusiese a ello.


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El llenado de envases por encargo de otra empresa no constituye infracción de marca de un tercero. Sentencia del TJUE de 15 de diciembre de 2011, Red Bull (C-119/10).

1.            Hechos. La compañía Smart Drinks, Ltd. (Smart Drinks) encargó a Frinsdranken Industrie Winters BV (Winters) el llenado de unas latas con bebida refrescante. Las latas vacías habían sido previamente entregadas por Smart Drinks a Winters y mostraban varios signos distintivos, algunos de ellos similares a la marca notoria de bebidas energéticas RED BULL.

Red Bull GmbH (Red Bull) demandó ante los tribunales holandeses a Winters por infracción de su marca RED BULL. Se plantea ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea la cuestión de si el servicio de llenado de envases facilitados por un tercero con un signo determinado constituye uso del signo en el sentido del artículo 5, apartado 1, de la Primera Directiva de Marcas. El Tribunal de Justicia responde negativamente.




2.         Pronunciamientos. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea exime de responsabilidad a Winters en la posible infracción de las marcas de Red Bull. A su juicio, Winters se limitó a ejecutar una parte técnica del proceso de producción del producto final, sin tener el más mínimo interés en la presentación externa del envase del producto y, en particular, en los signos que figuraban sobre el mismo. A este respecto, el tribunal se remite a lo declarado en la sentencia de 23 de marzo de 2010, Google France y Google (C-236/08 a C-238/08), en la que se afirmaba que crear las condiciones técnicas necesarias para que pueda utilizarse un signo y recibir una remuneración por ese servicio no significa que el propio prestador del servicio haga uso del signo en el sentido del artículo 5 de la Directiva 89/104.

Como circunstancia adicional que opera en contra de la posible existencia de un acto de infracción de marca por parte de Winters, la sentencia añade que faltaría la necesaria identidad o similitud aplicativa entre los registros de marca RED BULL -que distinguen una bebida- y los servicios prestados por dicha empresa, consistentes en el llenado de envases.

3.         Comentario. Red Bull y la Comisión Europea habían manifestado ante el Tribunal de Justicia su preocupación de que los derechos de marca pudieran ser vulnerados mediante la estrategia de dividir el proceso de producción en varias fases, encargándolas a operadores diferentes. La sentencia rechaza expresamente este argumento sosteniendo que la protección del titular de la marca está garantizada a través de la posibilidad de hacer responsable de los actos de infracción a aquel que contrata esas tareas sucesivas para obtener el producto final que incorpora la marca infractora. A la vista de esta doctrina, será necesario por tanto diseñar adecuadamente la estrategia a seguir por el titular de la marca para ejercitar las acciones en defensa de la misma contra quién sea verdadero responsable de la infracción.


Autor: Carlos Morán Medina


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