Ha fallecido en Madrid de muerte natural, a los 31 años de edad, la Ley de Patentes de 1986. Su sucesora, la Ley 24/2015, después de 21 meses en la incubadora, pudo ver la luz el sábado 1 de abril merced a la publicación en el BOE, el último día del plazo, de su Reglamento de Ejecución. El esfuerzo denodado de la OEPM por sacar adelante el Reglamento dio sus frutos in extremis garantizando el feliz alumbramiento.

A partir de ahora nos enfrentamos a un nuevo procedimiento de concesión, a un nuevo sistema judicial, a nuevos retos y estrategias y también a nuevas incógnitas. Nada a lo que no estemos acostumbrados los abogados desde que en 1986, precisamente con la Ley por la que entonamos hoy un nostálgico responso, pusiese en marcha el proceso de transformación profunda del derecho de propiedad industrial e intelectual en nuestro país.

En tiempos de cambio, recordemos aquello que cantaba el hoy Premio Nobel de Literatura, en su clásico “forever young”, Bob Dylan: :“may you have a strong foundation when the winds of changes shift”. Larga vida a la nueva Ley de patentes y buena suerte a todos.

PD. Para comentarios sobre la Ley 24/2015, se puede acudir a la serie de post publicados en este blog en el año 2015 y 2016

Autor: Antonio Castán

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